Diferentes Frecuencias

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Tu jugador no te ignora: está en otra frecuencia

«Son grandes ya, ¿no?» Lo pensaste vos, alguna vez, mirando a un jugador que no reacciona como esperabas frente a un planteo táctico, un límite de convivencia, o simplemente frente a la frustración. Y no estás equivocado: son grandes. El problema es otro — y no tiene que ver con vos ni con que tu mensaje esté mal.

En muchos casos no es falta de aptitud para transmitir, ni un mensaje equivocado. Es sintonía. En términos radiofónicos: vos emitís en AM, y el receptor solo tiene sintonizada la FM. Venís con experiencias personales fuertes — tu época de jugador, equipos anteriores — te capacitás, buscás apoyo, y aun así chocás cada vez más seguido con esto: el mensaje es correcto, sale claro, parece que se entiende, pero no hay sintonía.

Cambiaron los tiempos, las costumbres. Y se hace necesario cambiar el prisma con que mirás al grupo que tenés delante.

 

El plantel ya no es lo que era

¿Qué es «ser grande»? ¿Con qué parámetro medís si un jugador está listo para recibir lo que le estás planteando, en los términos en que se lo estás planteando? Ahí es donde se complica: seguís intentando convencer con los mismos argumentos que usaban para convencerte a vos, y ahí empiezan a chocar los planetas generacionales.

El mundo cambió. Basta mirar la importancia que cobraron las redes sociales, o la necesidad de exposición que tiene hoy la gente, para entender que estamos parados en una sociedad distinta. Una sociedad donde los planteles están conformados en un 80 o 90% por adolescentes, no por adultos hechos y derechos. La adolescencia extendió sus fronteras — y eso se nota todavía más en el deportista profesional, que muchas veces sigue recibiendo atenciones y cuidados que le juegan en contra a la hora de resolver problemas o tomar decisiones.

Los atletas de hoy crecen entre mimos y cuidados, y eso termina conspirando, sin querer, contra sus chances de dar el salto a niveles superiores. Esas «atenciones» — exposición, prensa, regalos — aparecen apenas hay un par de buenas actuaciones, y contribuyen a estirar esa adolescencia: siempre hay alguien cuidándote o perdonándote todo, y eso atenta contra tu independencia, sobre todo la independencia de las opiniones y cuidados del entorno.

 

Lo que tiene que cambiar no es el jugador. Sos vos

El entrenador de primera trabaja con adolescentes de características especiales. Si querés llegar y ser efectivo, en algún momento vas a tener que replantearte radicalmente la mirada que tenés sobre tus jugadores. Eso puede implicar cambiar tus métodos de acercamiento y de bajada de línea, pero sobre todo implica armarte de paciencia y prepararte para lidiar, de forma positiva, con este nuevo paradigma sociocultural.

Este cambio de mirada no se hace solo, ni de un día para el otro. Es, justamente, el eje de lo que trabajamos en La Ventaja Mental con cuerpos técnicos: entender el paradigma antes de intentar cambiarlo.


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