Los Equipos están formados por personas que, en la mayoría de los casos, establecen vínculos sociales, muchas veces, antes que los deportivos.
En el temido o anhelado salto a la categoría superior, muchos jóvenes suelen toparse con un cambio drástico.
Ya no sos el mimado o elegido, sino uno más tratando de ganarse un lugar o con la necesidad de adaptarte.
Y allí es donde decimos que no solo se trata de deportes, talento y condiciones, sino también de relaciones humanas.
Sin buenas relaciones, podes llegar a sabotearte. De allí la importancia de hacer un buen proceso de inserción, adaptándote al ecosistema general.
Es que dentro de la cancha o del grupo, siempre necesitamos alguien que nos la pase, que nos defienda o cubra las espaldas, alguien que te cuide o apoye.
Muchos deportistas se apoyan exclusivamente en su entorno personal, perdiendo de vista que cuando pasan las puertas del club, entran en otra dimensión, y sus posibilidades de éxito estarán generalmente más ligadas a cómo interactúen o se muevan en ella.
Aprender a relacionarse es, sencillamente, determinante…